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lunes, 11 de marzo de 2013

MARINA (buenas prácticas de aula)


Una de las características metodológicas que marcan la intervención educativa del equipo docente del aula de “Els cavallets” es la prioridad que se le da a adquisición de nuevas competencias relacionadas con los hábitos y rutinas de higiene, cuidado personal y alimentación y, por tanto, con el área curricular referida a la autonomía personal. He podido percibir como la planificación, la estructuración del tiempo y el espacio o el respeto al ritmo individual de cada niño es objeto de reflexión por parte de Cati que ejerce de tutora del grupo y seguido por Elsa en su rol de educadora de apoyo. Dicha reflexión llama la atención por el contraste que establece con la improvisación y la falta de planificación que a veces acompaña a otro tipo de actividades que se desarrollan en  el aula, como por ejemplo ciertas actividades de experimentación o manipulación, y que suelen ser resueltas eficazmente con el abanico de recursos que les da su amplia experiencia profesional y el gran conocimiento que tienen del grupo-clase (han estado con este grupo desde bebés). Es posible que muchas veces falte una escucha activa y una observación que facilite  la evaluación y la  reflexión sobre el proceso de aprendizaje llevado a cabo en este otro tipo de actividades de experimentación.
En estos momentos el control de esfínteres traspasa la vida del aula de “els caballets”. La decisión de empezar el proceso siempre es dejada en manos de la familia y  ahora son dos las niñas que ya se han quitado el pañal. Se celebra cada visita al w.c. como un éxito, y se aprovecha el aprendizaje por imitación dejando que los más pequeños se sienten en los orinales junto a aquellos que ya lo hacen en el w.c.. Todo el grupo-clase participa de una forma u otra del proceso del control de esfínteres y se vive como un espacio de aprendizaje grupal en el que se puede entrar escalonadamente, respetando el ritmo individual de cada niño y su momento madurativo.  En esta edad los niños se van haciendo cada vez más conscientes de que van  sucios y de que necesitan cambiarse (Salas, 2003), así, van colaborando de forma gradual con la educadora hasta que consiguen hacerlo por sí mismos. El adulto facilita de esta manera la actividad autónoma. No es casualidad que en este primer trimestre, Cati y Elsa, después de observar el comportamiento del grupo, hayan instalado en el aula el rincón de la casita  donde los niños juegan a cambiar a los bebés haciéndolos protagonistas de la propia experiencia. De esta forma la acción simbólica realizada en el juego les permite el distanciamiento necesario para apropiarse del aprendizaje realizado de una forma significativa (Pilar Arnáiz. 2008).
Para acabar me gustaría comentar mi granito de arena para poder dotar de significatividad al proceso del control de esfínteres que tiene lugar en el aula de “Els cavallets” y que yo considero una buena pràctica docente de estas educadoras: Durante dos mañanas, en la acogida, conté un cuento aportado por una de las niñas, que contaba el relato de Marina, una niña que se quitaba el pañal y aprendía a hacer pipí en  el orinal. Después de comprobar que los niños mostraban interés por  la historia, decidí introducir al día siguiente en la narración elementos auténticos, de los usados en el aula para la higiene personal, que dotasen de una significatividad mayor a la historia de Marina ( pañales, un rollo de papel higiénico, unas braguitas, un orinal ) y me permitiesen hacer un cuento dramatizado que demandase una interacción con los niños. Todos disfrutaron cada vez que reconocían uno de los elementos y yo les ayudaba haciéndolos protagonistas de la historia.  De esta forma pude comprobar que, si bien es cierto que a esta edad los niños aprenden sobre todo con  la experiencia directa, a veces, la ayuda de la representación mental mediante canciones o cuentos hace más fácil el proceso de aprendizaje de nuevas competencias.

Me pregunto cual es la motivación en la que nace esta diferenciación entre la buena práctica docente del equipo de "els cavallets", basada en la observación y la reflexión,  en cuanto a establecer estrategias educativas para facilitar la adquisición  de hábitos y competencias como el control de esfinteres, y esa otra práctica, que se deja llevar por la inercia de la experiencia cuando se  llevan a cabo actividades experimentales. Puede ser que al marcarse prioridades a la hora de establecer los objetivos se deje en un segundo plano aquellos que se consideran secundarios. Está claro, que siempre podemos pensar que la observación y la reflexión es un trabajo ya hecho cuando se repiten situaciones educativas, y que, por tanto, la experiencia puede permitir que un maestro se relaje, pero eso no puede hacernos olvidar que la vida del aula es una realidad en continuo cambio, una realidad que ha de estar sometida a un continuo proceso de reflexión y evaluación.(Altamir.2006) 

Justificación de las competencias:

Durante mis reflexiones, me hago preguntas sobre mi propio proceso de aprendizaje (2.4) y sobre el funcionamento del centro (3.1) siempre intentado identificar los marcos teóricos que justifican o cuestionan las prácticas de aula (4.1)
4.1 Habitualmente intento apoyarme en la teoría aprendida para fundamentar mis propias opiniones.

 

viernes, 8 de marzo de 2013

ESTRATEGIAS ( competencias y contexto)



Abordar el tema de mis competencias profesionales como maestro en una escoleta de infantil constituye un espacio de reflexión sobre mi bagaje profesional como actor y maestro de teatro ya que se trata de dos contextos que comparten numerosos factores. En efecto, para la construcción de mi experiencia teatral he tenido la oportunidad de gestionar la progresión de aprendizajes, de programarlos y organizarlos, de trabajar en equipo, de afrontar la formación de equipos y resolver posibles problemas de interacción. Ambos ámbitos, el de la educación infantil y el de la enseñanza teatral, confluyen en el uso del juego como motor pedagógico, el aprendizaje a través de la educación emocional y, además, en la construcción de secuencias pedagógicas a través de la expresión psicomotriz.

De esta forma, las representaciones teatrales en las que me he visto immerso, como actor o como maestro de teatro,  han sido para mí verdaderas situaciones de aprendizaje personal y de toma de conciencia de mis habilidades, recursos y estrategias. Parto, por tanto, de este puerto inicial de competencias, para emprender el viaje como maestro de educación infantil.

A continuación, refiero mis reflexiones sobre la manera de mejorar o adquirir las  competencias descritas por Perrenou en el contexto educativo de la escoleta de ses Païsses de Sant Antoni de Eivissa, donde realizo mi practicum.
 
Por lo que se refiere a la competencia de la autonomía de aprendizaje (1) y a todas las que se relacionan con ella (1.1, 1.2, 1.3 y 1.4), mi modo de mejorarlas en el contexto de la escoleta será considerar en todo momento los recursos humanos del centro, la base con la que cuenta para ir mejorando, las estrategias de sus profesionales en los procesos de enseñanza aprendizaje, y diferentes fuentes de información a la que ellos recurran para crecer como docentes. Para ello resultan fundamentales tres factores: la atención, que permite vehicular la aprehensión de nuevas formas de operar; el diálogo, como elemento de clarificación de cualquier duda que surga sobre el modo de hacer y de concebir de las profesionales de la escoleta; y, finalmente, la consulta de los documentos de centro facilitados. La reflexión sobre la actuación de las educadoras y mis propias intervenciones para saber si se han ajustado a los diferentes principios educativos y teorías que nos conducen hacia una buena práctica educativa es también otro factor necesario. El diálogo con la tutora sobre mis actuaciones pedagógicas con el fin de pedirle una interacción crítica para poder ir adoptando estrategias más adecuadas también es fundamental. Finalmente, una actitud activa en la voluntad de mejorar y la apertura de puertas a nuevos aprendizajes tomando conciencia que queda mucho para aprender y recordando que un buen maestro se va formando continuamente con la experiencia del día a día constituyen puntos claves en la organización de las situaciones de aprendizaje autónomas y eficaces.

La gestión de la progresión de los aprendizajes (2) y todas las competencias que giran a su alrededor (2.1, 2.2, 2.3, 2.4, 2.5, 2.6 y 2.7) se puede conseguir mediante una autovaloración de las intervenciones y actuaciones diarias junto con una definición de los objetivos que se quieren conseguir. La autovaloración se puede realizar mediante un registro escrito de mis opiniones sobre mi propia actuación pedagógica con el fin de contrastarlas con la opinión de la tutora de aula, que habrá ido observando mis intervenciones pedagógicas. De esta forma, podré saber si mi autoevaluación coincide o difiere de la opinión de la tutora. Para contrastar las creencias personales con las prácticas y actividades que se realizan en el centro será clave saber justificar el motivo de mis creencias y conocer en profundidad las diferentes teorías en que me baso. Para conseguir todo lo mencionado anteriormente es necesario la información, la lectura y la observación con el objetivo de averiguar si la actuación profesional del centro parte de las mismas creencias y concepciones de las que yo parto.

Otro aspecto  fundamental en el proceso reflexivo sobre el propio proceso de aprendizaje consiste en la constatación por escrito de los objetivos que quiero  conseguir al finalizar el periodo de prácticas con el fin de poder hacer, al fnal de las mismas, un análisis de las metas conseguidas y no conseguidas y los obstáculos o atajos que han aparecido a lo largo del camino de mi aprendizaje. Plasmar estas reflexiones por escrito me ayudará también a ir perfilando mis diferentes actuaciones y aportaciones para avanzar en la consecución de los objetivos preestablecidos.

Las dudas que puedan causarme conflictos cognitivos o crearme inseguridad durante el proceso podrán resolverse a través de preguntas a la tutora y a otros profesionales. Para mejorar mi actuación pedagógica y conocer mis errores es un elemento clave ir preguntando y resolviendo todas las dudas que surgan a lo largo del proceso de aprendizaje. 

Para mejorar mis competencias referentes al funcionamento de los centros de Educación Infantil (3, 3.1, 3.2 y 3.3) me estoy familiarizando con los documentos del centro a través de la lectura, del análisis, del diálogo con la directora y la tutora del centro, que me han aportado información  sobre el funcionamiento y la organización de éste. La observación diaria de la dinámica del aula y de la escoleta en general, las relaciones armónicas que se establecen, la comunicación entre las maestras de aula y la familia, que está presente diariamente en las entradas y salidas, son también fuentes de datos valiosos para profundizar en el funcionamento del centro y en sus dinámicas de trabajo.

Para analizar y reflexionar sobre los procesos de aprendizaje y las competencias que se relacionan con el tema (4, 4.1, 4.2 y 4.3), me resulta efectivo prestar atención a todo lo que ocurre en el aula y a la manera que tiene mi tutora de intervenir ante cada situación y, de esta forma, reconocer sus consignas ante los conflictos que se originan entre iguales y, en general, en cada momento de relación y comunicación entre niño – adulto. Para la identificación de los marcos teóricos que justifican las prácticas que se llevan a cabo en el aula he recorrido a los documentos del centro y también al diálogo con la tutora para saber por qué ha actuado de una manera determinada manera ante una situación concreta. Para la elaboración de hipótesis de por qué pasa un hecho concreto a partir de una compilación de información, resulta importante conocer en profundidad a los diferentes niños y su contexto. Por este motivo, procuro, progresivamente, comunicarme directamente con las familias de los niños en los momentos de entradas y salidas e interesarme, a través del diálogo con la tutora, sobre la forma de ser de cada niño y la de sus familias. Otro aspecto que me ayudará a adquirir esta competencia es el análisis de aula que tengo que elaborar.

Finalmente, en cuanto a las competencias referentes a la reflexión sobre el proceso de mejora (5, 5.1, 5.2, 5.3 y 5.4), el punto clave para ir perfilándolas será documentar, realizar fotografías, notas de campo, vídeos o registros descriptivos, además de conocer cuáles son los recursos de los que dispone el centro, las necesidades de los niños, qué material puede ayudar a estimular su desarrollo, y realizar una investigación bibliográfica que contribuya a ampliar mis conocimientos sobre el tema, que, a su vez, me permita innovar.

Justificación de las competencias


Para desarrollar las diferentes competencias dentro del contexto educativo en que realizo mis prácticas y saber qué estrategias tengo que utilizar para conseguirlo, es fundamental reflexionar sobre los elementos que traen a una buena actuación profesional: observar atentamente, estar abierto a nuevas propuestas y actuaciones pedagógicas. De este modo, podré llevar a cabo una actuación ajustada al contexto y a la situación. (1.2)

Realizando el escrito sobre mis competencias en el contexto educativo del practicum he reflexionado sobre los aspectos que podía mejorar,  las alternativas para optimizar mi actuación profesional y ejercitar, de esta forma, las diferentes competencias que posibilitan mejorar mi condición de practicante. (2.7)

lunes, 4 de marzo de 2013

LLORANDO (Observación de aula)




El aula de bebés de ses Païsses, "Els peixets", está tranquila. Charo y yo estamos dando de comer a los bebés. Se abre la puerta y entra una maestra con una niña del tercer nivel llorando. La deja en el suelo pataleando  y se va diciendo que ya está muy harta. Al parecer no ha respetado las normas del comedor hasta hacer perder la paciencia de la educadora. La pequeña llora insistentemente en el rincón del aula.  En un momento me acerco a ver como está y se me avisa de que la ignore. La ignoro. Me siento incómodo con la situación. A los diez minutos vuelve la maestra, se acerca a la niña y le dice si ya está preparada para volver al comedor respetando las normas. La niña dice que sí. Se dan un beso i se van las dos juntas. La tranquilidad vuelve al aula. Preparamos a los bebés para la recogida.


He presenciado esta misma escena  tres veces, siempre con la misma  niña de protagonista, desde que empecé mis prácticas en el aula de “els peixets”.  Son muchos los interrogantes que me deja. En primer lugar me he planteado la necesidad de no hacer juicios de valor sobre una intervención pedagógica de la que sólo presencio un  momento. Pero, dicho esto, me pregunto lo adecuado de usar el aula de los bebés como cuarto de castigo, me pregunto si es adecuado buscar la modificación de una conducta de un niño de 3 años mediante un castigo, me pregunto que tienen que ver las normas del comedor con que te ignoren mientras lloras en un rincón, me pregunto si en el conductismo hay aprendizaje o adiestramiento, me pregunto dónde quedan las teorías cognitivas del aprendizaje, donde quedan Bruner, Vigotsky,  o Malaguzzi cuando una maestra pierde la paciencia  y se agarra al recurso fácil y eficaz del castigo.

Justificación de las competencias:

El episodio descrito en esta entrada me conduce a una reflexión sobre los elementos que llevan a una buena actuación pedagógica (1.2) y,  mediante una serie de interrogantes, voy indagando sobre el funcionamento del centro (3.1). Al añorar el marco de los teóricos cognitivos, realizo la identificación de los marcos teóricos que podrían cuestionar la práctica descrita anteriormente (4.1). Finalmente, concluyo la entrada elaborando hipótesis de por qué motivo pueden ocurrir este tipo de actuaciones (4.3).