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jueves, 4 de abril de 2013

VESTIDOS DE MAR (buena pràctica de centro)


Este sábado por la tarde Ses Païsses se ha vestido de mar y de familia para la fiesta que culmina el proyecto marino que ha ocupado este segundo trimestre y que han cormpartido todos los grupos. Cada año la escoleta se convierte en anfitriona  para dar visibilidad social a su trabajo y al de los niños en lo que se puede considerar una buena pràctica de centro.
   El día anterior se notaba cierto nerviosismo. Las educadoras preparaban el centro para la visita de las familias:  Se construía un museo del mar con la aportación de artistas ibicencos y se vestían  las paredes con los trabajos del trimestre, con la sal, la pintura, la arena, las secuencias de fotos; un trabajo de documentación  donde se narraba la memoria visual del proceso educativo vivido por los niños en este segundo trimestre, una biografía de la cotidianidad del proyecto del mar que iba más allá de los resultados. En palabras de  A. Hoyuelos (2007): “una ocasión para releer los procesos de aprendizaje”.
Esa tarde de sábado las familias conquistaron la escoleta. Padres y madres intercambiaban impresiones, se conocían, comían, charlaban, celebraban una acción de su hijo plasmada en una foto. Los hermanos mayores daban otro ritmo, otra curiosidad diferente a los espacios comunes o a algún aula transformada en taller. Algunos miembros del equipo docente, por su parte, habían venido también con sus familias y se prestaban a las preguntas o al contacto abierto y distendido.
Me presenté con mi familia y tuve la oportunidad de vivir la escoleta de una forma diferente. Tuve la impresión de que se estaba haciendo un ejercicio de coherencia con la línea educativa del centro, con su concepción de escuela abierta (Tonucci, 1990) y su intento de ser fiel a la “pedagogía sistémica”, con lo que implica de respeto al rol educativo de las familias y a la comunicación, con lo que implica de aceptación y comprensión a  la diversidad y al sentido de comunidad educativa (Parellada, 2006). Sin embargo creí percibir un detalle no menor en esta actividad compartida entre familias y docentes: Me pareció observar que en algún momento se había perdido la perspectiva y que la fiesta se había convertido en un fin en sí misma, con el peligro que conlleva de convertirse en una rutina vacía. Me di cuenta que existe el peligro de  dejarse llevar por la confianza en la eficacia de una forma de hacer, de una actividad,  de una fiesta, que se repite año tras año y que funciona, olvidando los objetivos concretos con los que se había programado.
Esta profesión es exigente y las energías de un docente no son inagotables

Justificación de las competencias:

Al observar el funcionamento del Centro, me cuestiono aspectos diversos de lo que he observado (3.1). Además, la entrada constituye un punto de reflexión sobre las dinámicas de trabajo, la relación con las familias y el contexto immediato (3.2).

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